«La comprensión lectora depende de varios factores interrelacionados»

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«La comprensión lectora depende de varios factores interrelacionados»

El nivel de comprensión lectora de los alumnos españoles es inferior al de la media europea, según diversos ,estudios. Este dato es preocupante, ya que no comprender bien lo que se lee impide avanzar en el aprendizaje de todas las asignaturas escolares. Sin embargo, la capacidad de comprender, retener y trabajar con la información de un texto es una competencia que se puede desarrollar.

Hoy hablamos con el director del centro, el psicólogo Luis Elias Llorens, para que nos explique qué aspectos se trabajan en terapia para mejorar la comprensión lectora, independientemente de que el niño o adolescente presente o no ,problemas de lateralidad.

Hay niños que dedican mucho tiempo a estudiar, pero suspenden casi todas las asignaturas

Sí, y este es el motivo por el que muchos padres acuden al centro. En la primera visita, no dicen “Mi hijo lee un libro y no entiende lo que ha leído”. Vienen porque su hijo saca malas notas y no entienden por qué. Saben que hay un problema de aprendizaje, pero no saben que es de comprensión lectora.

¿De qué depende una buena comprensión lectora?

Básicamente, de tres factores: de la capacidad para interpretar o decodificar lo que se lee, poder retenerlo en la memoria y ser capaz de ordenar toda esa información.

¿El orden de estos tres factores o capacidades es importante?

Sí, porque no se puede estructurar la información en el cerebro si no se ha retenido la información leída, y esta información no se puede conservar en la memoria si no se ha comprendido.

La deficiencia en la decodificación impide estructurar las ideas y darles un sentido

Bien, empecemos por explicar el primer factor

Para entender un párrafo, por ejemplo, hay que entender cada enunciado u oración. Si no, es imposible relacionar unas oraciones con otras y comprender el sentido de todo el párrafo. Además, si no entiendes el sentido, tampoco podrás hacer una interpretación, estructurar el párrafo en ideas principales y secundarias, hacer un resumen ni deducir conclusiones.

Pasemos a la retención

Para poder retener un texto que se ha comprendido, se requiere memoria; sobre todo, memoria de trabajo. Cuando estos dos requisitos se cumplen, es cuando uno puede trabajar con la información: ordenar las ideas, estructurarlas, hacer el trabajo que se nos ha pedido, etc.

¿Y qué dificultades impiden a estos niños realizar el proceso que describes?

El fracaso en la comprensión lectora está relacionado con diversas causas que están interrelacionadas, a las cuales hay sumar las dificultades de conciencia espacial y temporal en los niños con lateralidad cruzada. Estas dificultades espaciotemporales afectan a la capacidad para orientar las letras, palabras y frases, y también les impiden entender el orden del texto en general, la secuencia de ideas, y ver su coherencia, su relación entre sí.

En la terapia hay que trabajar la memoria. Hay niños que decodifican bien, pero se olvidan de lo que han leído. No se puede procesar una información que se te está olvidando

Sigamos con las otras causas comunes a todos los niños con problemas de comprensión lectora

La segunda causa es una deficiencia en la decodificación, entendida como la capacidad para darle un significado a un significante, a una palabra. Cuando hay este problema, el niño está tan concentrado en entender lo que significan las palabras que va leyendo, que no puede dedicar su atención a nada más. Su cerebro está focalizado exclusivamente en la decodificación, motivo por el que no va a retener la información, va a perder el hilo, no comprenderá el contexto general, ni podrá jerarquizar la información.

Por esto les cuesta hacer un resumen por escrito o verbalmente

Así es, la deficiencia en la decodificación impide estructurar las ideas y darles un sentido.

Bien, sigamos

Otro problema habitual es que tienen un léxico muy pobre, por lo que no comprenden muchas palabras que ya deberían conocer a su edad. Tener un vocabulario amplio no garantiza la comprensión lectora, pero contribuye significativamente a mejorarla. Cada vez vemos más niños que se comunican a base de expresiones como “en plan”, “este, lo otro”. Se refieren a todo como una “cosa”, etc. Y a esto hay que añadir que no leen. Los buenos lectores suelen tener un vocabulario más rico, va muy asociado.

En la terapia, entrenamos al cerebro para que distintas partes de él trabajen de manera coordinada y con una alta exigencia en cuanto a concentración y memoria. El objetivo es que, después, el niño pueda hacer lo mismo con la lectura

Quinta causa

Los problemas de retención y memoria. En terapia hay que trabajar la memoria. Hay niños que decodifican bien, pero se olvidan de lo que han leído. No se puede procesar una información que se te está olvidando.

Sexta

La mala predisposición o actitud hacia la lectura. La comprensión lectora mejora cuando se disfruta leyendo, pero estos niños están tan frustrados por sus dificultades en esta competencia, que su actitud es muy pasiva. Su baja autoestima redunda en su voluntad. Leer se convierte en un castigo para ellos. Leen forzados porque tienen la idea de fracaso instalada, están convencidos a priori de que no van a entender lo que lean. Pasan un mal rato porque sienten la presión del ámbito escolar y familiar. En terapia también trabajamos todos estos aspectos.

¿Trabajáis algún aspecto más?

Sí, la activación y coordinación hemisférica.

¿Cómo trabajáis la coordinación hemisférica y con qué propósito?

Por ejemplo, el niño lee sílabas complejas como “bre”, “tru”, “para”, etc., mientras hace unos ejercicios determinados con los brazos y piernas. El objetivo es lograr dirigir la atención a varias acciones al mismo tiempo. También aprenden a disociar y mantener la atención. Por ejemplo, hay ejercicios en los que tienen que leer mientras hacen una actividad de motricidad fina manual. Aquí el primer objetivo es automatizar el ejercicio con las manos. Cuando ya está automatizado, el segundo objetivo es focalizar la atención en la lectura sin dejar de hacer el ejercicio con las manos. Después, hay muchas actividades para trabajar la memoria, la atención y la orientación espacial que ya hemos mencionado en entrevistas anteriores, y actividades para desarrollar la orientación temporal, como ordenar viñetas y textos desordenados. También se trabajan las inversiones con simetrías de dibujos, por ejemplo, y hay algunos aspectos que se trabajan con ejercicios de visualización gráfica de lo que está leyendo el paciente. Es decir, en la terapia entrenamos al cerebro para que distintas partes de él trabajen de manera coordinada y con una alta exigencia de concentración y memoria. El objetivo es que, después, el niño pueda hacer lo mismo con la lectura. Y muy importante, en terapia también hay que hacer todo un trabajo en paralelo relacionado con la parte afectiva y emocional porque los niños que llegan con dificultades de comprensión lectora, están muy machacados, su autoestima está muy afectada.

¿Cuándo se empiezan a notar los resultados de la terapia?

Cada paciente evoluciona a un ritmo distinto, pero, en general, se nota un avance a las pocas semanas de haber empezado la terapia. En lo primero que mejoran claramente es en la atención y la memoria. A partir de aquí, empieza a haber buenos resultados en la integración de la información, la retención y la capacidad de elaborar conceptos.

Susana Lladó

Susana Lladó Comunicación

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