Cómo detectar la lateralidad cruzada en un niño

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Cómo detectar la lateralidad cruzada en un niño

Los problemas de lateralidad pueden estar causados por una lateralidad cruzada o por una lateralidad que no está bien afianzada. En ambos casos, debe ser un especialista quien realice el diagnóstico mediante una prueba neurofisiológica específica.

Esta prueba diagnóstica consta de tres test que permiten evaluar la lateralidad manual, podal, visual y auditiva de la persona, ya que la lateralidad implica todo el eje corporal, no solamente la mano y el pie.

No obstante, hay una serie de síntomas, dificultades de aprendizaje y problemas conductuales que son indicativos de una posible lateralidad cruzada o insuficientemente afianzada. Vamos a ver cuáles son los más habituales, puntualizando antes una cuestión importante: las dificultades que presentan estos niños y adolescentes no se deben a un cociente intelectual bajo, a que sean perezosos o a que no tengan interés por aprender: están causadas por sus problemas de lateralidad, problemas que pueden resolverse en terapia.

Signos y síntomas indicativos de una lateralidad cruzada

Cómo detectar la lateralidad cruzada en un niño

Problemas de lectura

    • Mecánica lectora: sobre todo, cuando leen en voz alta.
    • Retención lectora.
    • Comprensión lectora.

La lectura de los niños con problemas de lateralidad no es fluida. Leen de manera entrecortada porque tienen dificultades para identificar correctamente los fonemas, sílabas, palabras, puntuación, etc. Suelen hacer inversiones de letras y sílabas, e incluso las omiten.

Al tener que concentrase mucho en esta identificación y no interpretar las comas, los puntos, los signos de exclamación e interrogación, no le dan sentido a lo que leen. Por esta razón leen en un tono monótono y les es muy difícil retener y comprender lo que están leyendo.


Déficit de atención

La mayoría de los niños con lateralidad cruzada presentan déficit de atención. Este síntoma no solamente incide en su competencia lectora y en su desempeño escolar general, les afecta en todos los ámbitos de su vida, ya que les impide “archivar” el volumen de información que les llega, incluyendo las explicaciones e indicaciones de padres y profesores. Como no pueden gestionar esta información, se bloquean, se desconectan o distraen.

El déficit de atención se puede manifestar conductualmente con un alto nivel de activación y/o con desatención. De hecho, en muchos de estos niños y adolescentes se combina la impulsividad del movimiento (no paran de moverse) con la impulsividad en su habla y la falta de atención.


Problemas de escritura

Disgrafía (mala letra): su escritura puede llegar a ser indescifrable debido a su caligrafía deficiente, a que alteran el orden de las letras y sílabas, o a que no saben seguir la horizontalidad al escribir ni organizar bien el espacio en la hoja. La alteración de letras se debe a que no tienen adquirida la organización temporal, la cual se adquiere durante el proceso de lateralización que termina a los 5-6 años. La dificultad para organizar el espacio de la hoja se debe a que no han adquirido la organización espacial (cruce ojo-mano).


Dificultades en el lenguaje verbal

Escasa fluidez verbal: se expresan de manera muy escueta, a veces con monosílabos, y suelen encallarse al hablar.

Sus explicaciones son desordenadas: cuando intentan explicar algo, cuesta entenderles, y pasan de una cosa a la otra sin terminar de explicar la primera.

Construyen las frases de forma incorrecta: no saben dónde va el complemento circunstancial, el sujeto, el verbo y el predicado debido a que no tienen adquirida la organización espaciotemporal: lo que va antes y después en el tiempo y el espacio.

Les cuesta expresar una idea o concepto por escrito: es como si no pudieran plasmarlos.


Dificultades en el lenguaje escrito

Disortografía: este problema, según la edad que tengan, les hace bajar las notas de diversas asignaturas, no solo de la de Lenguaje. A veces, hacen bien un examen, pero el profesor les resta puntos por las faltas de ortografía.

Dificultad significativa para hacer un resumen oral o escrito a los 8-9 años: esta dificultad para realizar síntesis se debe a que no han entendido bien lo que han leído o lo que han escuchado debido a sus problemas de organización espaciotemporal y de ritmo (suelen ser lentos). En consecuencia, no pueden seguir las explicaciones del profesor o del adulto. Por ejemplo, si se les pide que hagan un resumen del argumento de una película que han visto, hablarán de que había un niño, un animal, etc., pero será imposible deducir de qué iba la película. Por las mismas razones citadas, les es imposible hacer un cuadro sinóptico.


Confusión de letras y números

Confunden letras al escribir: la p con la q, la m con n, la d con la b, etc. (predislexia perceptiva).

Confunden letras al hablar: (Roma/toma, por ejemplo) y al escuchar (predislexia auditiva).

Escriben letras y números en espejo: por ejemplo, el palito del número uno lo trazan hacia el otro lado, o convierten el número 15 en el 51. Estas inversiones les dificultan aún más el cálculo, ya que no es lo mismo restarle 7 a 15 que restarle 7 a 51, por ejemplo.


Dificultad con las matemáticas y el cálculo

No entienden las series numéricas: por ejemplo, no pueden contar de 10 en 10 hasta 100, y todavía tienen más dificultad para hacerlo en orden decreciente (100, 90, 80, 70, etc.).

Les puede costar mucho multiplicar y sumar: a causa de sus dificultades con la seriación, muchos niños también tienen problemas a la hora de multiplicar. Si dicen las tablas, es porque se las han aprendido de memoria. También les cuestan las multiplicaciones porque les cuesta retener «lo que llevan». Con las sumas les ocurre lo mismo (dificultad para sumar “llevando”), al igual que con las divisiones de dos cifras o más.


Dificultades de organización temporal y abstracción

Las horas, días de la semana, meses y estaciones: les cuesta aprender las horas y saber en qué día de la semana, mes y estación están. Muchos no pueden escribir su fecha de nacimiento completa, no saben la fecha del día en curso (si es martes o jueves, el mes, si es primavera u otoño). Es decir, no han establecido la relación entre los meses y las estaciones, no pueden hacer el link entre el momento en el que viven y eso a lo que llamamos “estaciones del año”, ya que hacer este link implica capacidad de abstracción y de organización temporal; dos capacidades que no tienen adquiridas y que deberían estarlo a los siete años.


Desorientación espacial

La desorientación espacial es otro de los síntomas que presentan las personas con problemas de lateralidad. Esto se debe a que la lateralidad es el factor que más determina la capacidad para orientar el cuerpo en el espacio. Cuando la lateralidad no está bien definida a la izquierda o a la derecha, cuesta situarse en el espacio, situar los objetos en él y situar lo que hay en el exterior en referencia a uno mismo.

La desorientación espacial está relacionada con la disgrafía, la disortografía, la discalculia, las dificultades de lectoescritura y los problemas de movilidad.


Son niños con poca autonomía

Los niños con lateralidad cruzada son niños muy dependientes de la ayuda de sus padres a una edad (7 años) en la que ya no deberían serlo para cuestiones como:

Vestirse solos: les cuesta atarse los zapatos (pasar por delante y por detrás los cordones, y orientarlos a la izquierda y derecha), al ponerse los pantalones se hacen un lío, el jersey se lo ponen al revés, son incapaces de abrocharse los botones de una camisa, se visten poniéndose primero los zapatos sin darse cuenta de que primero hay que ponerse el pantalón (secuencia, cronología), etc.


Dificultades de organización

Dificultades para organizarse el día y gestionar las tareas: no saben por dónde empezar, cómo seguir y cómo terminar los deberes, los trabajos de las asignaturas, etc.


Problemas de equilibrio

Problemas de equilibrio estático: los niños con problemas de lateralidad presentan inestabilidad motriz y dificultad en el ritmo y para comprender el concepto de distancia.

Problemas de equilibrio dinámico: presentan descoordinación general y desequilibrio en el movimiento.


Problemas emocionales

Como es natural, los niños y adolescentes con lateralidad cruzada ven mermada su autoestima y motivación a causa de las dificultades a las que se enfrentan continuamente. Hasta que no constatan en terapia que pueden solventarlas, sienten una gran frustración. En terapia, suelen expresarlo con frases como «No sabía lo que me pasaba, pero sabía que había algo que no estaba bien». Os recomendamos leer el artículo La lateralidad cruzada daña la autoestima y el autoconcepto.

Susana Lladó

Susana Lladó Comunicación

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