Dificultades de aprendizaje: la disortografía

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Dificultades de aprendizaje: la disortografía

La disortografía es una de las dificultades de aprendizaje que a menudo presentan los niños con trastorno de lateralidad. En concreto, se trata de una dificultad en el aprendizaje de la escritura (al igual que la disgrafía); dificultad que no tiene por qué ir acompañada de dificultades en el aprendizaje de la lectura, aunque estos niños suelen tener problemas en ambos aprendizajes.

¿Cuál es su relación con la lateralidad?

La mayoría de los niños con lateralidad cruzada suelen presentar retraso psicomotor, por lo que no han adquirido correctamente el esquema corporal y tienen dificultades motrices, de percepción visual y auditiva, así como de orientación espacial, entre otras. Estas dificultades, sumadas a la falta de conciencia corporal y a los problemas emocionales derivados de sus dificultades de aprendizaje, pueden causar que el niño no reconozca bien los símbolos escritos (por tanto, no podrá comprenderlos ni reproducirlos correctamente), que no discrimine entre algunos fonemas (y por esto los confunda al reproducirlos por escrito) o que no sienta la motivación suficiente para aprender a escribir correctamente.

¿Qué es la disortografía?

Dificultades de aprendizaje: la disortografía

La disortografía no tiene como causa una deficiencia intelectual ni está asociada a lesiones cerebrales, por este motivo hablamos de «disfunción». Esta disfunción dificulta transcribir las palabras correctamente e integrar las normas ortográficas, lo que provoca que se cometan continuamente errores al escribir. Decimos continuamente porque no se debe confundir la disortografía con el hecho de que el niño tenga faltas de ortografía. Los erroresque cometen estos niños al no asociar los fonemas con los grafemas ni integrar las normas ortográficas son significativosy constantes.

Asimismo, tampoco debe confundirse esta disfunción con posibles alteraciones en la grafía -con la forma en que el niño realiza los trazos de la escritura- ni con la dislexia, ya que hay niños con disortografía cuya letra es legible y que no tienen dificultades de lectura.

Los errores más comunes que cometen

Los niños con disortografía confunden letras similares al escribirlas, como la p y la q o la d y la b, debido a sus problemas de percepción visual y orientación espacial (confusión entre derecha-izquierda, arriba-abajo y delante-detrás). Esta desorientación espacial también provoca que alteren el orden de las letras en una palabra: por ejemplo, que escriban salen lugar de las.

A causa de sus dificultades en la percepción auditiva, también confunden letras que se pronuncian de forma similar, como la n y la m o la t y la d. Del mismo modo, cuando tienen problemas de articulación a causa de una motricidad deficiente, pueden sustituir unas letras por otras, como la lpor la r.

Otro tipo de errores que cometen de forma reiterada está relacionado con su dificultad en la percepción del ritmo y/o con la comprensión semántica, dificultad que afecta a la manera en la que separan y unen las sílabas y las palabras: las separan incorrectamente o unen una palabra con la siguiente. También pueden repetir letras y sílabas.

Finalmente, también cambian constantemente el orden de los elementos de una oración (sintaxis) o los omiten, no emplean bien los signos de puntuación(punto, coma, etc.) ni las tildes, omiten la h porque no la asocian fonéticamente a una letra, también omiten artículos o no establecen correctamente la concordancia de número, escriben incorrectamente palabras que incluyen fonemas que pueden escribirse con dos grafías (como la ll y la y) y no hacen uso de las mayúsculas después de un punto.

¿Existe tratamiento?

Sí, la disortografía va disminuyendo a medida que se trabajan sus causas (el trastorno de lateralidad o/y factores emocionales) en terapia. No obstante, se trata de una disfunción que debería diagnosticarse cuanto antes para evitar los problemas de aprendizaje y el fracaso escolar, con todas las consecuencias emocionales que estos provocan en el niño. Tengamos en cuenta que una mala ortografía penaliza las notas de los estudiantes, sin contemplar que la causa pueda ser esta disfunción.

Asimismo, el tratamiento debe ser individualizado y personalizado, ya que los resultados del test de lateralidad son distintos en cada paciente y, por tanto, también el grado de afectación. Del mismo modo, cada niño tiene su propio ritmo de aprendizaje y una sintomatología emocional distinta que requieren dicha personalización.

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Susana Lladó

Susana Lladó Comunicación

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