top of page
  • Susana Lladó

Qué es la lateralidad y la lateralidad cruzada



La lateralidad corporal

De manera breve, podemos definir la lateralidad corporal como la dominancia de uno de los dos lados del cuerpo sobre el otro cuando realizamos acciones y actividades; es decir, la lateralidad corporal es la preferencia en el uso del lado izquierdo o del lado derecho del cuerpo.


La lateralidad se manifiesta, sobre todo, en la dominancia de la mano, el brazo, la pierna, el pie, el ojo y el oído (no solamente en la mano).


Cuándo hablamos de lateralidad cruzada

Si, por ejemplo, cogemos el bolígrafo con la derecha, levantamos el brazo derecho cuando queremos hacer una pregunta, chutamos los balones con el pie derecho y hay una predominancia en el uso del ojo y el oído derechos, significará que nuestra lateralidad es diestra y que está bien definida homolateralmente como diestra. Si, en cambio, realizamos todas estas acciones con la izquierda, significará que estamos lateralizados como zurdos de manera homolateral. En ambos casos, la lateralidad estará bien definida y, por tanto, no hablaremos de un problema de lateralidad, de lateralidad cruzada, mal definida o heterogénea.


Hablamos de lateralidad cruzada cuando una persona utiliza miembros de distintos lados del cuerpo al realizar las acciones cotidianas; es decir, cuando su lateralidad es heterogénea.


Lo habitual es que cuantos más cruces presente el paciente, más acusada sea su sintomatología y, en consecuencia, que su rendimiento cognitivo esté muy por debajo de su verdadero potencial.




La lateralidad cerebral define la corporal


El proceso de lateralización


El proceso de lateralización se produce de manera natural en todas las personas durante los 4-5 primeros años de vida, y queda afianzada alrededor de los siete. Se trata de un proceso evolutivo del sistema nervioso.


Si tomamos como referencia el eje corporal, vemos que este no solo divide el cuerpo en dos mitades que son prácticamente simétricas, también el cerebro queda dividido en dos mitades o hemisferios; los cuales, sin embargo, no son iguales. Y es precisamente la lateralidad cerebral la que, fundamentalmente, determina la corporal, ya que el hemisferio derecho y el izquierdo están especializados en funciones diferentes y cada uno de ellos rige la parte contraria del cuerpo a nivel motor. En otras palabras, cuando se es diestro, el hemisferio que domina es el izquierdo y este hemisferio izquierdo es el que dirige el lado derecho del cuerpo. En cambio, cuando se es zurdo, el hemisferio dominante es el derecho y este hemisferio derecho dirige el lado izquierdo del cuerpo.


Otros tipos de lateralidad


Decimos que la lateralidad cerebral determina fundamentalmente la lateralidad corporal porque la influencia del entorno también puede afectar al proceso de lateralización. Por ejemplo: una persona que en su infancia haya sido obligada a escribir con la derecha a pesar de mostrar una lateralidad zurda, es un zurdo contrariado y, lo más probable, es que presente problemas de lateralidad.


Asimismo, también existen otros tipos de lateralidad: hay personas que son ambidiestras (utilizan indistintamente los dos lados del cuerpo) y personas con una lateralidad insuficientemente definida (no hay un predominio claro de un lado sobre otro). En estos dos casos, al igual que cuando la lateralidad está cruzada, la lateralidad es heterogénea, no está bien definida.


Por qué es importante una lateralidad bien definida

Actualmente, los estudios no dejan lugar a dudas: el buen desarrollo de un niño está directamente relacionado con una lateralidad homogénea. Si tenemos en cuenta que el proceso de lateralización se consolida durante la etapa escolar, el hecho de que la lateralidad quede bien trazada durante estos años es esencial para que el niño pueda adquirir los aprendizajes básicos y fundamentales en los que se basan todos los contenidos académicos posteriores.


De esta lateralidad bien definida depende la adquisición del esquema corporal, que el niño sepa situar y orientar su cuerpo en el espacio, que comprenda las referencias espaciales también para situar los objetos respecto a su propio cuerpo, que entienda la noción de tiempo y cómo transcurre (de ello dependen aprendizajes tan importantes como el de las matemáticas, la expresión oral, el lenguaje escrito, etc.) y, en general, su desarrollo psicomotor y coordinación motora, por citar algunos de los aspectos más importantes relacionados con los aprendizajes (leer el artículo La relación entre la lateralidad y las dificultades de aprendizaje).


No obstante, la sintomatología que presentan las personas con lateralidad cruzada o mal definida no solamente repercute en su rendimiento cognitivo, el desarrollo motriz, la coordinación motora y el aprendizaje: también hay consecuencias importantes para su salud emocional, ya que estos síntomas van dañando su autoestima, tal como explicamos en el artículo La lateralidad cruzada daña la autoestima y el autoconcepto.




31 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo
bottom of page