• Susana Lladó

Los síntomas de la lateralidad cruzada o escasamente afianzada

Actualizado: 9 sept



Muchos de los síntomas de la lateralidad cruzada o mal afianzada están interrelacionados: unos son causa de otros. Por ejemplo, si un niño no ha adquirido correctamente el esquema corporal, tendrá problemas para comprender la noción de espacio y cómo los objetos se sitúan en él; lo cual repercutirá en aprendizajes tan fundamentales como el de la escritura, la lectura o las matemáticas, ya que invertirá letras y números al escribirlos, y tendrá dificultades para leer, retener y comprender lo que lee.


Esto se debe a que la lateralidad cruzada tiene repercusiones sobre distintos aspectos del desarrollo evolutivo del niño, como el desarrollo motriz, la coordinación motora, la capacidad de orientación y percepción espaciotemporal, y el conocimiento del esquema corporal.


Los síntomas de la lateralidad cruzada, por tanto, afectan al aprendizaje, al rendimiento cognitivo, el desarrollo motriz y la coordinación motora de la persona, lo que también provoca, en consecuencia, problemas emocionales y conductuales.


Aunque la única manera de saber con certeza si una persona tiene problemas de lateralidad es realizarle un test de lateralidad completo, hoy enumeraremos los síntomas, señales y comportamientos que son indicativos de que no se ha desarrollado correctamente la lateralidad.


Síntomas de la lateralidad cruzada



  • Deficiencias en la construcción del esquema corporal: el eje ojo-mano-pie es el que determina la organización corporal. Las deficiencias en la adquisición del esquema corporal impiden identificar correctamente las diferentes partes del propio cuerpo, localizar correctamente la izquierda y la derecha, orientar correctamente el cuerpo en el espacio, así como orientar los objetos externos respecto al propio cuerpo.

  • Problemas para entender la noción de espacio (organización espacial y desorientación): capacidad para descomponer el espacio y hacer abstracción de él.

  • Problemas para entender la noción de tiempo (organización temporal): pasado, presente y futuro; días de la semana, meses, estaciones, las horas, etc.

  • Deficiencias en la motricidad fina y gruesa.


  • Dificultad para diferenciar las formas (organización perceptiva).

  • Problemas de equilibrio estático y dinámico: inestabilidad motriz, descoordinación general, desequilibrio, etc.

  • Problemas de lectura: mecánica, fluidez, retención y comprensión lectora.

  • Poca fluidez verbal y errores en la construcción de las frases (en el orden de las palabras en las oraciones).

  • Problemas de escritura: sintaxis, disortografía y disgrafía (mala letra).

  • Inversión y confusión de letras y números (problemas de discriminación perceptiva): la p por la q, el 6 por el 9, 53 por 35, etc.

  • Problemas de retención de información y memoria.

  • Problemas de atención y concentración.

  • Bloqueos mentales.

  • Dificultad para la abstracción, el pensamiento lógico y la comprensión de la noción de secuencia.

  • Dificultad con las matemáticas y el cálculo.


  • Dificultad para el razonamiento, la conexión entre ideas, la deducción y la síntesis.

  • Dificultades para organizarse el día y organizar sus tareas.

  • Lentitud al realizar las tareas.

  • Baja autoestima o infravaloración.

  • Trastornos del sueño

  • Frustración

  • Ansiedad y estrés

  • Desmotivación

  • Miedos y fobias

  • Pensamientos negativos recurrentes

  • Somatización e hipocondría

  • Problemas de comunicación y relación

Las dificultades de aprendizaje suelen provocar problemas de integración y fracaso escolar. Del mismo modo, es muy habitual que todas estas dificultades tengan repercusiones en la dinámica familiar y en las relaciones sociales.


En la terapia de lateralidad para niños y adolescentes se trabajan todos estos aspectos de manera personalizada, ya que, aunque hemos enumerado los síntomas de la lateralidad cruzada más habituales, los resultados del test de lateralidad de cada paciente son distintos: los cruces de lateralidad, el grado de lateralidad heterogénea manual, podal, visual y auditiva y el grado de afianzamiento de la lateralidad homogénea (a la derecha o izquierda) en cada una de estas áreas. Asimismo, cada niño tiene su propio ritmo de aprendizaje y de progreso durante la terapia.


En los adultos no tratados, al haberse agudizado los síntomas con los años, los problemas en el ámbito laboral son frecuentes. No obstante, tal como explicamos en el artículo anterior, su evolución durante la terapia también suele ser más rápida que en los pacientes de menos edad.

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