• Susana Lladó

La relación entre lateralidad y dificultades de aprendizaje

Actualizado: 7 nov




¿Qué son las dificultades de aprendizaje?


Sabemos que los primeros años de vida de un niño son muy importantes para el desarrollo de las habilidades del lenguaje y para la adquisición de conocimientos en general.


Las dificultades de aprendizaje son dificultades que afectan directamente a la adquisición y uso de la capacidad de hablar, leer, entender conceptos, escribir, razonar, efectuar cálculos y solventar problemas matemáticos. En consecuencia, estos problemas de aprendizaje obstaculizan el buen rendimiento escolar, impiden asentar las bases de futuros aprendizajes y afectan al buen desarrollo general del niño.


Aunque las dificultades de aprendizaje pueden manifestarse en cualquier etapa, lo más habitual es que lo hagan cuando el niño empieza a ir al colegio, ya que con la enseñanza de la lectoescritura, por ejemplo, se identifican más fácilmente.


Actualmente, no se categorizan las dificultades de aprendizaje como se hacía hasta hace poco: todas ellas se agrupan bajo un mismo trastorno, el Trastorno Específico del Aprendizaje. No obstante, vamos a explicar, diferenciándolos, los tres tipos de trastorno más habituales relacionados con el aprendizaje:


El trastorno de lectura: la dislexia

La dislexia es la dificultad para la lectura funcional. El niño confunde letras, cambia unas sílabas por otras, añade letras, etc. Este trastorno interfiere, obviamente, en la adquisición de la lectura, pero también en la comprensión de cualquier asignatura porque al niño le cuesta entender los textos. Los niños con dislexia leen con un tono monótono y de manera entrecortada y silábica.


El trastorno de escritura: la disgrafía

La disgrafía es un trastorno funcional que provoca que el niño no reproduzca correctamente la forma de las letras (grafía). La escritura de estos niños es ilegible por los trazados mal formados (mala letra). La disgrafía puede estar causada por un problema de coordinación motora, por no haber adquirido correctamente el esquema corporal o porque el niño presente un cruce de lateralidad ojo-mano (podéis leer el artículo sobre la disgrafía que publicamos hace unas semanas).


El trastorno de cálculo: la discalculia

La discalculia es un trastorno específico del aprendizaje de las matemáticas – fundamentalmente, del cálculo y la aritmética– que suele aparecer asociado a otros trastornos y dificultades, como trastornos de atención, problemas de memoria, problemas en el aprendizaje del lenguaje escrito, incapacidad para el pensamiento abstracto, la no comprensión del ritmo de seriación y problemas de psicomotricidad, de esquema corporal, orientación espacial, lateralidad y habilidades visoperceptivas (podéis ampliar la información en este artículo sobre la discalculia).


La lateralidad y las dificultades de aprendizaje




En el estudio Programas de desarrollo de la lateralidad, mejora del esquema corporal y organización espaciotemporal. Intervención en dificultades de aprendizaje, publicado por Elena Bernabéu Brotons, doctora en Psicología y Máster en Neuropsicología Cognitiva, leemos: «La lateralidad corporal se define como el predominio funcional de un lado del cuerpo sobre el otro, y se manifiesta en la utilización preferente de mano, pie, ojo y oído (Bilbao & Oña, 2000; Portellano, 2008). La organización lateral, consecuencia de la diferente distribución de funciones en el cerebro humano, es de gran relevancia en el desarrollo cognitivo y emocional infantil. Gracias a las aportaciones llevadas a cabo dentro del campo de la neuropsicología (Dubois et al., 2008; Oltra, 2002), actualmente se asume que el desarrollo de la lateralidad tiene repercusiones sobre distintas facetas del desarrollo evolutivo del niño, como el desarrollo psicomotriz, la coordinación motora, la capacidad de orientación y percepción espacio-temporal, el conocimiento del esquema corporal, y como consecuencia de todo esto, está implicado en los procesos de aprendizajes, especialmente en los relacionados con el lenguaje, la lectoescritura o las matemáticas (Jagannath, Garrido & González, 2001; Dean & Reynolds, 1997)».


Como explica la psicóloga de nuestro centro Núria León: «No podemos establecer en todos los casos la lateralidad como la causa de todos los trastornos de aprendizaje, pero sí que hay que evaluar la lateralidad como un factor de riesgo. Para ello hay que realizar un test completo de lateralidad que nos permitirá determinar los porcentajes de las cuatro dominancias a evaluar: la manual, la podal, la visual y la auditiva. El desarrollo de la escritura, por ejemplo, está relacionado con el procesamiento, percepción, almacenamiento y expresión de estímulos, y sabemos que estas funciones quedan afectadas cuando hay una lateralidad cruzada. Asimismo, sabemos que para poder orientarse en el espacio y en el tiempo, y para organizar la información, es necesario que la lateralidad esté bien definida. Los problemas de lateralidad afectan a las funciones ejecutivas y a muchas habilidades cognitivas, como la atención, la memoria, coordinación, etc.».


Las personas con lateralidad cruzada pueden presentar de uno a tres cruces de lateralidad:


  1. Cruce mano-ojo

  2. Cruce podal

  3. Cruce auditivo


El cruce de lateralidad mano - ojo


La lateralidad más estudiada es la que hace referencia al cruce mano-ojo, el cual está claramente relacionado con las dificultades de aprendizaje de la lectura y la escritura. En este cruce, predomina el ojo del lado contrario al resto del cuerpo, lo cual afecta a la coordinación oculomanual que posibilita la correcta lectura (mecánica y retención lectora) y escritura (giran y confunden letras, escriben de derecha a izquierda, etc.).


«Este cruce está asociado a problemas de percepción y orientación espacial, por lo que puede ser la causa de los problemas de lectura y de la escritura en espejo de letras y números. En estos casos, además de tratar la lateralidad, es muy importante que el niño también vaya al optometrista, ya que puede haber problemas asociados, como el ojo vago, miopía o estrabismo», especifica la psicóloga.


El cruce podal


Por su parte, el cruce podal (cuando predomina la pierna de un lado y el oído, ojo y mano del otro) también causa confusión entre derecha e izquierda, así como problemas de orientación espacial. Los niños que presentan este cruce suelen ser hipotónicos (tono muscular bajo), motivo por el que no son nada ágiles y se tropiezan y caen con facilidad.


El cruce auditivo


El cruce auditivo suele provocar problemas de concentración y de lentitud. A estos niños les cuesta un gran esfuerzo realizar cualquier tarea.


Los autores que relacionan la dislexia con la lateralidad se basan en que al no recibir toda la información en un mismo hemisferio cerebral, la persona tiene más dificultad para integrar toda la información y procesarla. De hecho, la proporción de niños con lateralidad mal definida es mayor entre los niños con dislexia, al igual que la proporción de niños con disgrafía y dificultades de estructuración espaciotemporal (Da Fonseca, 2005). «Por esto decimos que lo relevante no es ser diestro o zurdo, sino tener las dominancias organizadas en el mismo hemisferio. Cuando no es así, hay dificultades en la lectura, la escritura, inversión de letras y números, lentitud y falta de ritmo al leer, problemas para diferenciar derecha e izquierda, dificultades de orientación espacial, problemas de atención y concentración, torpeza psicomotriz, desorganización espacial y temporal, problemas de esquema corporal y lentitud de reflejos, entre otras dificultades», concluye la especialista.




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