• Susana Lladó

La terapia de lateralidad en niños y adolescentes

Actualizado: 31 ago



La terapia de lateralidad en niños y adolescentes debe ser personalizada

La terapia de lateralidad en niños y adolescentes, al igual que la terapia en adultos, debe ser personalizada. Es fundamental que así sea debido a que no hay dos personas con los mismos cruces de lateralidad, el mismo grado de lateralidad heterogénea manual, podal, visual y auditiva, el mismo grado de afianzamiento de la lateralidad homogénea (a la derecha o izquierda) en cada una de estas áreas, ni el mismo ritmo de progreso durante la terapia.


La información pormenorizada sobre la lateralidad de cada persona la obtenemos al realizar el test completo de lateralidad y analizar los resultados. En función de esta evaluación, diseñamos los ejercicios de psicomotricidad específicos ̶ tanto de lateralización como de motricidad ̶ de la terapia que seguirá el paciente para trabajar su lateralización manual, podal, visual y auditiva, ya que, como hemos apuntado, los problemas de lateralidad están relacionados con todo el eje corporal, no solamente con confundir derecha e izquierda.


Asimismo, en cada sesión se destina un tiempo de la terapia a trabajar los problemas emocionales que pueda sufrir la persona a consecuencia de sus problemas de lateralidad, además de un tiempo para trabajar las habilidades cognitivas que han quedado afectadas por el cruce o los cruces de lateralidad que presenta el paciente y/o por su lateralización insuficientemente afianzada.


Aunque ninguna persona es completamente diestra o zurda y todas las personas con la lateralidad bien definida utilizan los dos hemisferios gracias a la función de coordinación entre ambos del cuerpo calloso que los conecta, el objetivo de la terapia de lateralidad es reeducar al cerebro y al cuerpo para que la persona adquiera una lateralidad predominantemente homolateral y que esta quede bien consolidada.



Qué se trabaja con los ejercicios de psicomotricidad


Con los ejercicios de la terapia de lateralidad en niños y adolescentes se pueden trabajar los siguientes aspectos:


· El esquema y conciencia corporal

· La orientación derecha-izquierda y arriba-abajo, cerca-lejos y dentro-fuera.

· La orientación en el espacio y el tiempo (espaciotemporal).

· La estructura espacial y temporal.

· El control postural y la coordinación general

· La motricidad fina y gruesa

· La motricidad facial

· La organización perceptiva (capacidad de diferenciar entre las distintas formas).


Dado que hay síntomas comunes en todos los pacientes, algunos programas de la terapia de lateralidad para niños y adolescentes son troncales (los siguen todos los pacientes, aunque realizando ejercicios diferentes):


· Motricidad y desarrollo lateral

· Desarrollo o lateralización visual

· Desarrollo auditivo

· Desarrollo motriz

· Desarrollo espaciotemporal

· Motricidad fina


Mediante estos ejercicios se trabajan los siguientes síntomas y dificultades:


· Las dificultades de lenguaje oral

· Las dificultades de lenguaje escrito

· Las dificultades en matemáticas, pensamiento lógico y abstracción

· La comprensión, el razonamiento y la deducción

· Los problemas de atención (y la impulsividad asociada) y de concentración

· Problemas de memoria y de integración de la información

· Los problemas de desarrollo motor

· Problemas de organización de su vida cotidiana


Aspectos emocionales


Los problemas emocionales que suelen presentar los pacientes son:

· Frustración

· Baja autoestima

· Inseguridad

· Ansiedad

· Desmotivación

· Problemas de comunicación y relación

· Lentitud

· Insomnio


Por qué es necesaria una lateralidad homogénea y bien definida



El cerebro, y todo nuestro cuerpo, se organiza de forma binaria. Todas sus estructuras tienen su función en base a su localización en el hemisferio derecho e izquierdo (Ferré, Catalán, Casaprima, Mombiela, 2016), ya que cada hemisferio está especializado en unas funciones concretas.


No obstante, esto no significa que el cerebro esté disociado: el cuerpo calloso se encarga de conectar transversalmente los dos hemisferios, de tal modo que ambos participan en mayor o menor medida en las diferentes tareas y funciones como una globalidad. El cuerpo calloso, además, establece relaciones entre las funciones más elevadas del Sistema Nervioso para que el lado derecho del cerebro sepa lo que hace el izquierdo (Ferré et al, 2016).


Es decir, hay un hemisferio preferente para determinadas funciones, a pesar de que el cerebro funciona como un todo. Y a nivel sensoriomotriz también hay una preferencia por un lado del cuerpo. Esto es lo que denominamos lateralidad: el predominio funcional de un lado del cuerpo sobre el otro, que se manifiesta en la utilización preferente de mano, pie, ojo y oído (Portellano, 2008).


El proceso de lateralización se lleva a cabo durante los 4-5 primeros años de vida, y en la mayoría de las personas de manera exitosa. Sin embargo, un 30 % de los niños no llega a desarrollar su lateralidad de manera adecuada (actualmente, los estudios nos dicen que la causa es genética, si bien se puede modular su desarrollo posteriormente para que se activen las sinapsis y se construyan los circuitos y las conexiones, en palabras de Ferré).


El desarrollo de la lateralidad tiene repercusiones en el desarrollo evolutivo del niño, como hemos mencionado anteriormente: en el conocimiento del esquema corporal, en el desarrollo motriz, la coordinación motora, la percepción y orientación espaciotemporal, etc. Si este desarrollo no se ha llevado a cabo correctamente, el niño tendrá dificultades para identificar la representación espacial de las letras y de los números, rotar figuras y orientarse en el tiempo y el espacio, entre otras; dificultades que le obstaculizarán el aprendizaje de la lectoescritura y las matemáticas, y que pueden provocar problemas de disgrafía y disortografía, además de problemas motores.


Cuando un niño crece con todas estas dificultades, lo habitual es que se sienta distinto a los demás, que su identidad y autoestima se vean afectadas, que se vuelva inseguro, se desmotive y que tenga problemas en el colegio y/o sociales. Todas estas problemáticas también deben abordarse simultáneamente en la terapia de lateralidad para niños y adolescentes.





Fuentes:


Psychology Research: Evaluación e intervención ante un caso de lateralidad cruzada. Caso único

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