• Susana Lladó

«La lateralidad es un posible factor de riesgo de TDAH»

Los niños y adolescentes con TDAH muestran un patrón continuo de falta de atención o/y hiperactividad e impulsividad que interfiere en su buen desarrollo. Su rendimiento escolar y sus relaciones familiares y sociales se ven afectadas, lo cual les causa también problemas emocionales. La psicóloga de nuestro centro Núria León nos explica en qué consiste el trastorno, sus síntomas, la relación con la lateralidad y el tratamiento.



Empecemos explicando qué es el TDAH

El TDAH es un trastorno de atención que se da, sobre todo, en niños y adolescentes. Se caracteriza por la falta de atención, la hiperactividad y la impulsividad y, aunque su causa no está todavía determinada, sí sabemos que está muy relacionado con las funciones ejecutivas. De hecho, hay autores que se muestran partidarios de dejar de denominar a este trastorno TDAH y denominarlo trastorno de las funciones ejecutivas.


¿Cuáles son las funciones ejecutivas?

Las funciones ejecutivas implican al lóbulo frontal, y determinan funciones tan importantes como planificar, organizar, pensar en las consecuencias de una acción, inhibir respuestas, gestionar el tiempo, la atención, establecer prioridades, controlar la impulsividad…Todas estas funciones quedan afectadas por el TDAH en mayor o menor medida, ya que hay varios tipos de TDAH.


¿Existe una relación entre lateralidad y TDAH?

Faltan estudios concluyentes; sin embargo, sí hay cierta unanimidad en que la lateralidad cruzada es un posible factor de riesgo de TDAH. A menudo, la lateralidad cruzada se presenta en diagnósticos de TDAH, al igual que las alteraciones de coordinación motora. Es decir, la comorbilidad es alta. No obstante, hay niños con déficit de atención que no tienen la lateralidad cruzada, y a la inversa: hay niños con lateralizad cruzada que no presentan TDAH. Nosotros, de hecho, trabajamos la lateralidad y el TDAH de forma separada en terapia.


Antes, no se les hacía un estudio a estos niños, no había un diagnóstico. Se les tildaba de despistados, inquietos, que no servían para estudiar, etc. Actualmente, sabemos que es mucho más complejo que esto y disponemos de herramientas diagnósticas.


Sigamos con las características propias del TDAH

Estos niños presentan una incapacidad para sostener la atención en tareas que nos les motivan. En cambio, pueden pasarse horas haciendo una tarea que sí les estimula. Además, suelen tener problemas de relación social, son desorganizados, despistados, pierden las cosas, les cuesta acabar una tarea y entender y seguir instrucciones complejas, no saben planificarse, suelen tener dificultades para ser independientes y recibir órdenes, interrumpen las conversaciones, cambian de tema, no atienden a los detalles, les cuesta organizar sus pensamientos y escribir de forma clara y organizada, tienen un rendimiento inferior a su capacidad, cometen muchos errores debido a su dispersión y ante cualquier estímulo externo se descentran.


Explícanos cómo se manifiesta la hiperactividad

La hiperactividad hace referencia al movimiento físico, corporal: cambian de postura continuamente, mueven las piernas, hacen ruido con el lápiz, se levantan a menudo, etc. Esta hiperactividad física es más habitual en los niños que en los adolescentes. En estos, la inquietud física que mostraban de pequeños se suele calmar, pasando a ser una inquietud más mental.


¿Y la impulsividad?

Es muy habitual que actúen sin pensar, que respondan antes de que la otra persona haya terminado la pregunta, que muestren dificultad para escuchar enunciados largos y para esperar su turno, y que tengan lapsus.


Parece como si en los últimos años se hubieran disparado los casos de TDAH

Antes, no se les hacía un estudio a estos niños, no había un diagnóstico. Se les tildaba de despistados, inquietos, que no servían para estudiar, etc. Actualmente, sabemos que es mucho más complejo que esto y disponemos de herramientas diagnósticas. A pesar de ello, es frecuente que los padres acudan a la consulta después de que el niño haya pasado por diferentes especialistas. No siempre se obtiene un diagnóstico temprano.


¿Cómo se trata el TDAH?

En algunos casos, es recomendable la medicación. Estos fármacos les ayudan a concentrarse, a que a nivel mental disminuya la inquietud y puedan mantener la atención sin dispersarse tanto. En cualquier caso, es el psiquiatra el que tiene que evaluar si el paciente necesita medicación. Tenemos pacientes con TDAH a los que no se les ha prescrito o que la toman en dosis muy bajas. No obstante, aunque la medicación pueda ser necesaria, también lo es trabajar a nivel psicológico con técnicas, metodología y pedagogía, así como estudiar la historia familiar, trabajar con los padres y con el colegio, con los profesores. Se hace un trabajo en red.


Antes mencionabas que hay varios tipos de TDAH

Sí, las características que he nombrado antes son las principales. En función de cuáles estén más presentes en el niño o adolescente, se establecen tres tipos de TDAH.


¿Qué caracteriza el primer tipo de TDAH?

El primero es aquel en el que predominan la hiperactividad y la impulsividad. Estos niños tienen mucha necesidad de moverse, se levantan en clase a menudo y tienen problemas para controlar sus impulsos y comportamiento, pero no siempre tienen problemas de atención.


Aunque la medicación pueda ser necesaria, también lo es intervenir a nivel psicológico con técnicas, metodología y pedagogía, así como estudiar la historia familiar y trabajar con los padres y con los profesores. Se hace un trabajo en red.

¿Y el segundo tipo?

Es aquel en el que predomina la falta de atención. Son niños que se distraen con mucha facilidad, pero no tienen por qué ser impulsivos ni hiperactivos. Al no presentar problemas de conducta importantes o tan notorios, su TDA puede pasar más inadvertido.


¿Cuál es el tercer tipo?

Aquel en el que hay una combinación de déficit de atención, hiperactividad e impulsividad, por lo que suelen ser los casos más complejos.


¿A qué edad se manifiesta el TDAH?

Normalmente, a edades muy tempranas, antes de los siete años.


¿Puedes explicarnos un poco más en qué consiste la terapia?

Primero, le hacemos el test completo de lateralidad al niño o al adolescente, ya que, en el caso de que haya un cruce de lateralidad, hay muchas probabilidades de que tenga una serie de dificultades de aprendizaje. Esta prueba nos da mucha información sobre su motricidad fina, la adquisición del esquema corporal, problemas de coordinación, su orientación espaciotemporal, el desarrollo general cognitivo, afectivo, motor y social; habilidades manuales, equilibrio, etc. Todas estas características también están muy relacionadas con el TDAH.


¿Y si el niño no tiene problemas de lateralidad?

Si las pruebas nos indican que la lateralidad está bien definida, pero el niño presenta un déficit de atención/hiperactividad, igualmente habrá que estimular al niño para que tenga un buen desarrollo, proporcionarle un entrenamiento para la organización y planificación de la conducta, enseñarle habilidades de afrontamiento y a adoptar normas y límites, trabajar en la modificación de conductas que no son positivas, la comunicación emocional, habilidades sociales, la resolución de conflictos, la autoestima y la relajación. Asimismo, también trabajamos la atención, la concentración, la psicomotricidad y la expresión corporal.


Aunque cada niño es diferente a los demás, ¿cuánto dura, aproximadamente, la terapia?

Si no hay dificultades relacionadas con la lateralidad, lo habitual es que dure un año, aproximadamente, haciendo una sesión a la semana. Si, además, hay algún cruce de lateralidad o una lateralidad que no está afianzada, el tratamiento suele prolongarse un poco más.




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