top of page
  • Susana Lladó

Estudio de Harvard: ¿Qué nos mantiene felices y saludables a lo largo de la vida?


El mayor estudio realizado hasta ahora, y sigue


En 2015, la Universidad de Harvard publicó los resultados de una investigación para la que estudiaron a cientos de personas durante toda su vida adulta, desde la adolescencia hasta su vejez: las personas más felices y saludables son aquellas que tienen conexiones buenas y cálidas con los demás.


La investigación la dirigió el psiquiatra Robert Waldinger y es uno de los estudios sobre la vida adulta más largos realizados hasta la fecha. De hecho, la investigación prosigue con los hijos de la primera muestra, por lo que son miles las personas ya estudiadas.


Los resultados del estudio


Lo que encontraron hace ya 30 años es que las relaciones cálidas no solo aportan bienestar, también parecían mantener a las personas físicamente más fuertes. ¡Y sus cerebros se volvían más agudos a medida que crecían! Al principio, los investigadores pusieron en duda los datos porque les costaba creer que la calidad de las relaciones pudiera tener un efecto semejante, pero estudios posteriores confirmaron los hallazgos.


También observaron que estas personas eran menos vulnerables a la depresión, tenían menos probabilidades de padecer diabetes y enfermedades cardíacas y, si se ponían enfermas, se recuperaban más rápido de lo normal.


Otro beneficio de las relaciones que nos hacen felices es que retrasan el envejecimiento y el deterioro cognitivo. Es decir, son un factor más de salud, como no abusar del alcohol, hacer ejercicio regularmente o tener acceso a la atención médica.


¿Cómo moldean las relaciones nuestra felicidad y salud?


Ese mismo año, Waldinger dio una conferencia en Ted Talks para divulgar los resultados; una conferencia que se ha convertido en una de las diez más escuchadas en la historia de esta conocida plataforma.


Coincidiendo con el inicio de 2023, el especialista ha vuelto a dar una charla en TedTalks para enseñarnos a identificar las relaciones que más contribuyen a nuestro bienestar y para darnos herramientas que nos ayuden a fortalecer estos lazos. Pero, primero, empieza por responder a la pregunta “¿Cómo es que las relaciones moldean nuestra felicidad y nuestra salud física?”



Las relaciones de calidad regulan nuestro estrés


Actualmente, el estrés es una parte inevitable de nuestra vidas. Casi a diario, nos sucede algo que nos afecta de tal modo que sentimos que nuestro cuerpo entra en lo que llamamos respuesta de lucha o huida. Aumenta nuestra frecuencia cardíaca, no nos sentimos bien, podemos empezar a sudar, etc. Todas estas manifestaciones desequilibrantes del estrés no desaparecen hasta que el factor estresante también desaparece. Pero si tenemos a alguien con quien hablar del tema, la respuesta de lucha o huida se calma y nuestro cuerpo vuelve a equilibrarse.


En cambio, las personas que no cuentan con un amigo al que llamar o con alguien con quien hablar al llegar a casa, no disponen de estos reguladores del estrés que nos brindan las buenas relaciones. Al permanecer en estado de lucha o huida, el estrés se cronifica, por lo que sus organismos empiezan a producir hormonas dañinas para la salud, alcanzan niveles crónicos de inflamación, diversos sistemas del cuerpo dejan de funcionar correctamente y su felicidad se ve afectada.


¿Cómo son las relaciones que nos hacen felices y saludables?



Cuando tenemos un problema, podemos contar con la persona


Otro hallazgo importante del estudio afirma que para mantener nuestra felicidad y nuestra salud, debemos contar con al menos una persona en nuestra vida que sepamos que nos respalda, a la que podríamos acudir si tuviéramos un problema.


Los investigadores les preguntaron a los participantes a quién podrían llamar en mitad de la noche si estuvieran enfermos o se sintieran muy mal. Algunos, enumeraron a varias personas; otras, aseguraron que no podrían llamar a nadie. Asimismo, cuando los participantes llegaron a los ochenta años, también les preguntaron de qué se sentían más orgullosos. No hubo respuestas relacionadas con el dinero ganado o con reconocimientos laborales. Todos dieron respuestas como “He sido un buen amigo”, “He criado niños sanos”, “He sido un buen mentor”, etc. Es decir, lo más significativo para ellas al final de sus vidas tenía que ver con la calidez y la solidez de sus relaciones.


No, no se trata necesariamente de la pareja

Para beneficiarnos de la relación con los otros, no necesitamos necesariamente estar en pareja. Las relaciones y conversaciones que entablamos con amigos, parientes, compañeros de trabajo e incluso desconocidos, pueden cumplir esta función. Así lo observaron los investigadores al llevar a cabo una de las pruebas. Les pidieron a algunos participantes del estudio que hablaran con desconocidos en el metro, aunque estos participantes aseguraron que esto no iba a ser gratificante para ellos. A otros participantes, les pidieron que hicieran lo que hacían siempre: mirar sus teléfonos móviles, leer o escuchar música. Resultó que las personas a las que se les asignó hablar con extraños se sintieron mucho más felices al final de la tarea que las personas que simplemente viajaron en el metro y se quedaron solos.


Cómo construir relaciones de calidad


Si lo que nos aporta bienestar son las relaciones de calidad que nos permiten una comunicación genuina, ¿cómo las establecemos y fortalecemos?


De la misma manera que tenemos claro que para ponernos en buena forma física debemos hacer ejercicio regularmente, con las relaciones pasa lo mismo. Las buenas relaciones requieren atención, no se cuidan solas.


En consecuencia:


  1. Hay que ser proactivo, tomar la iniciativa: llamar para proponer un plan a un amigo, atreverse a iniciar una conversación con un desconocido, etc.

  2. Establecer rutinas con las personas que nos importan: llamarlas periódicamente, quedar para tomar algo cada sábado con un amigo en particular, almorzar con un compañero de trabajo, crear un grupo para realizar juntos un hobby que compartimos, etc.

  3. Hacer cosas diferentes a las habituales con las personas con las que convivimos: solemos dar estar relaciones por sentadas, y esto las va empobreciendo.

  4. Hacer voluntariado realizando una actividad que nos interese, ya que así conectamos con personas que pueden ser afines a nosotros y con las que tener conversaciones que pueden desembocar en una buen amistad: en una protectora de animales, un club de jardinería, etc.

  5. Aprender a iniciar conversaciones informales. Las relaciones se ejercitan como los músculos: se empieza por pesas de 1 kilo, y se va aumentando el peso.

¿Es importante la cantidad?


Todos necesitamos conexión, pero según Waldinger, cada persona sabe cuántas relaciones cálidas necesita en su vida para sentirse feliz. Por ejemplo, hay personas que se agotan estando con mucha gente y solo necesitan un par de estas buenas relaciones. Otras, en cambio, necesitan la energía de muchas conexiones. Todos somos diferentes en la cantidad de conexión que queremos y de la que nos beneficiamos. «Para mí, que soy introvertido, una conversación tranquila con una persona es lo más energizante que puedo hacer en el ámbito interpersonal», afirma el especialista.


Entonces, es realmente una cuestión de discernir lo que cada uno necesita. Y esto, suele depender de lo que hemos aprendido en la infancia. No obstante, podemos modificarlo practicando, si sentimos que nos haría bien. Si este no es el caso, como dice Waldinger: «Algunas personas pueden tener vidas perfectamente maravillosas, felices y saludables sin ser extrovertidas y mariposas sociales. Muchas de las personas más felices del estudio tenían vidas tranquilas».


Haz la prueba: la sorpresa puede ser agradable


En esta última conferencia, el psiquiatra Robert Waldinger animó a la audiencia a tomar la decisión de fortalecer sus relaciones en ese mismo instante. Les pidió que pensaran en una persona que echaran de menos, cogieran su teléfono móvil y le enviaran un mensaje diciéndole simplemente que se habían acordado de ella y que querían “reconectarse” (cada cual podía expresarlo a su modo). El objetivo del ejercicio era mostrarles que incluso las pequeñas acciones pueden tener un efecto dominó que construye nuestro bienestar. Y que estas son cosas que podemos hacer todos los días para ser más felices y saludables.

4 visualizaciones0 comentarios
bottom of page