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  • Centro Llorens

«En la adicción a las redes sociales, el objetivo terapéutico no es cortar el uso»


Por Susana Lladó


Hablamos con el psicólogo Luis Elías Llorens sobre la adicción a las redes sociales en los adolescentes y jóvenes, así como de las repercusiones de esta adicción en su salud y rendimiento académico. Las redes sociales son las plataformas de Internet más utilizadas por este grupo poblacional y, en España, uno de cada tres adolescentes hace un uso problemático de ellas.


¿Por qué las redes sociales son tan adictivas?

Uno de los grandes atractivos de las redes sociales es que son inclusivas. Es decir, promueven una alta interactividad. Este atractivo es, a su vez, una de las razones por las que son tan adictivas, ya que esta interactividad genera una fuerte dependencia.


La adicción a las redes sociales es incompatible con las actividades que deben realizar en su vida diaria, en el mundo real. Los chicos que hacen abuso de las redes les dedican entre 5 y 7 horas al día porque necesitan estar interactuando constantemente

Están ideadas con este propósito

Sí, requieren la acción de la persona, que el usuario sea un agente activo en el proceso de comunicación. Al estimular que la persona tenga que estar pendiente, son muy adictivas, generan dependencia. Es habitual ver a los chicos enganchados a sus dispositivos en silencio cuando están en compañía, en familia o con su grupo de amigos. Lo habrán vivido muchas familias esta Navidad: los hijos sentados en el sofá, conectados al móvil y ausentes.


También suelen constituir el principal canal de información para ellos

Sí, y los contenidos no siempre son fiables. Hay mucha desinformación, fake news que no siempre son fáciles de identificar como tales, etc., y toda esta información les llega sin que tengan el criterio y la madurez para poder discernir qué es veraz y qué no. Además, en las redes hay una gran cantidad de contenidos ilegales e inmorales relacionados con el sexo, las drogas, etc. a los que tienen acceso sin ningún filtro, sin estar preparados para desecharlos ni para discernir entre realidad y fantasía.


Hablemos de esa distinción entre realidad y fantasía

Por ejemplo, en lo referente al sexo, hay un desajuste evidente entre el ideal que se les muestra y la realidad. La mayoría de los contenidos son fantasiosos, no se corresponden con la vida real. Lo mismo ocurre respecto al cuerpo. La mayoría de las personas no tenemos un cuerpo perfecto, pero se rinde culto a esta estética.


¿Con qué consecuencias?

Esta fantasía de lo ideal contrapuesta a la realidad ̶ vista como aburrida o insuficiente ̶ provoca problemas de autoestima e identidad, obsesión por el cuerpo, sintomatología depresiva, una concepción de las relaciones sexuales en las que se cosifica al otro y un gran vacío existencial o espiritual. Entre las consecuencias directas de todo ello tenemos el aumento de suicidios entre los adolescentes y jóvenes, el bullying, el sentimiento de inseguridad, etc.


A partir de los once o doce años ya están utilizando las redes. En muchos grupos sociales, si no las utilizan a esta edad, esto puede constituir un criterio de exclusión social

Sigamos con las repercusiones más importantes de la adicción

La adicción a las redes sociales es incompatible con las actividades que deben realizar en su vida diaria, en el mundo real. Los chicos que hacen abuso de las redes les dedican entre 5 y 7 horas al día porque necesitan estar interactuando constantemente. En estos casos, el usuario no es pasivo, es activo y, por tanto, no le queda tiempo para atender sus obligaciones y dedicar el tiempo a otras actividades. Y es una dinámica que se retroalimenta porque esta interacción engancha y va aumentando la dependencia. Además, cada vez entran en la redes a una edad más temprana.


¿A qué edades?

A partir de los once o doce años ya están utilizando las redes sociales. En muchos grupos sociales, si no las utilizan a esta edad, esto puede constituir un criterio de exclusión social. Y creen que para estar en las redes, tienen que estar interactuando constantemente.


Complicado. No pueden quedarse fuera, pero quedan expuestos al riesgo

Por esto la clave es diferenciar muy bien entre el uso y el abuso, al igual que en los otros tipos de adicciones relacionadas con las TIC. Cuando un adolescente o un joven ha desarrollado una adicción a las redes sociales, el objetivo terapéutico es fomentar el buen uso, no cortar el uso. Pretender eliminar las redes de su vida estaría fuera de la realidad. No tendríamos la capacidad de evitar una tendencia que ya está instaurada en todos los entornos. Por lo tanto, el trabajo en terapia consiste en conseguir que la persona haga un uso coherente y restringido de las redes sociales. El tiempo que le dediquen debe ser limitado y el uso debe ser compatible con las actividades de la vida real; sobre todo, en edades tempranas.


Están constantemente expuestos al juicio externo. Esta presión, y la necesidad de estar constantemente consultando lo que va sucediendo en su redes, les crea angustia y un estado de ansiedad constante

¿Cuál es la sintomatología asociada a esta adicción?

El abuso de las redes sociales siempre está relacionado con una sintomatología depresiva, con déficit de atención, abandono escolar e incluso problemas de insomnio. Todos estos problemas, insisto, vienen por el abuso, no por el uso. Otra cuestión importante son los riesgos sociales para niños y adolescentes.


¿Riesgos sociales?

Su exposición social es inmensa. Están constantemente expuestos al juicio externo. Esta presión, y la necesidad de estar constantemente consultando lo que va sucediendo en su redes, les crea angustia y un estado de ansiedad constante. Esto hace que al final no puedan tener una vida normal y que dejen de ser ellos mismos.


¿Cómo afecta al sueño la adicción a las redes sociales?

Como también están conectados durante las horas previas a irse a dormir, el nivel de activación de su cerebro aumenta, lo cual les dificulta conciliar el sueño y/o su calidad de sueño disminuye. Al no descansar lo suficiente, al día siguiente van arrastrando este déficit de sueño y no pueden rendir en el colegio. Si a esto le añadimos que debido a la adicción a las redes sociales no les queda tiempo para cumplir con sus obligaciones de estudio y que la propia adicción causa déficit de atención y sintomatología depresiva, se entiende que su rendimiento académico baje en picado. La adicción a las redes sociales pasa factura en muchos aspectos fundamentales de la vida de los adolescentes y de los jóvenes. Es un tema serio en el que hay que intervenir terapéuticamente como en cualquier otra adicción.





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