• Susana Lladó

¿Cómo afecta el acoso escolar al rendimiento académico?

Actualizado: 15 nov



Sabemos que el acoso escolar afecta a la confianza y autoestima de los alumnos que lo sufren. Cuando la violencia psicológica y/o física se prolonga sin que la víctima reciba la ayuda adecuada, la persona se va sintiendo cada vez más insegura e indefensa. Y no solo en el recinto escolar, ya que, actualmente, el acoso suele extenderse más allá del colegio o instituto a través de las redes sociales.


En estas circunstancias, desarrollar culpabilidad y estados de ansiedad y depresión que pueden desembocar en pensamientos suicidas no es algo excepcional. La víctima experimenta la ideación suicida debido a que se siente desamparada frente a la situación, cree que es merecedora de lo que ocurre y que, en consecuencia, no vale la pena estar en un lugar que le ocasiona tanto sufrimiento (Arroyave 2012).


No obstante, este tipo de violencia también tiene repercusiones en el rendimiento escolar debido a la disminución de concentración y atención, así como a la pérdida de memoria que experimentan las víctimas por estar sometidas a tanta presión.


Antes de abordar cómo afecta el acoso escolar al rendimiento académico, señalar que entre los casos de acoso escolar detectados, el tipo de acoso más frecuente es aquel que afecta a una sola persona del aula (49, 9 %) y que en los dos últimos años han aumentado las agresiones en grupo de un 43, 7 % en 2017 y 2018 a un 72, 4%, según el último informe de la Fundación ANAR.


Así afecta el acoso escolar al rendimiento académico



¿Cuál es el impacto del acoso escolar en el rendimiento académico en España? Esto es lo que ha cuantificado un estudio de la Universitat de València publicado este año. Dicha cuantificación se ha realizado sobre las puntuaciones de la prueba PISA (Prueba del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes) del año 2018 en Matemáticas, Comprensión Lectora y Ciencias, y analizando una muestra de casi 36.000 estudiantes de 15 años de centros de todas las Comunidades Autónomas.


El estudio también analiza la prevalencia de casos de acoso en nuestro país y su relación con variables como el género, el tipo de centro escolar y la comunidad autónoma del alumnado.


Resumimos las conclusiones más relevantes del informe, publicado por la Fundación Alternativas y elaborado por Mauro Mediavilla, profesor de Economía Aplicada y del Máster Universitario en Política Económica y Economía Publica de la Universitat de València, y por la profesora de Economía Gisela Rusteholz.


Dificultades académicas


  • El acoso escolar tiene un impacto negativo en todas las habilidades evaluadas. Por tanto, el acoso escolar “se erige como un obstáculo más en el proceso de enseñanza-aprendizaje”.

  • Este impacto negativo equivale a la pérdida de 3-5 meses de educación formal y representa perder más de un tercio del curso en Matemáticas, Lectura y Ciencias.

  • Consecuencias inmediatas: las más habituales son el temor a asistir a clase, la ansiedad, la depresión e, incluso, las ideas suicidas.

  • A corto plazo, además de causar un rendimiento académico más bajo, el acoso escolar puede incrementar el absentismo y el fracaso escolar, así como el abandono escolar prematuro.

  • A largo plazo, las investigaciones demuestran una pérdida de oportunidades de educación superior.

  • El acoso escolar también afecta a la capacidad de atención de las víctimas.

  • La magnitud del efecto sobre el rendimiento escolar se incrementa con la edad.


Repercusiones en la salud y en las oportunidades de futuro


A largo plazo: las investigaciones también demuestran la relación entre el acoso y los problemas de salud física y mental, las dificultades para controlar las emociones, adaptarse a los roles de adultos e integrarse en el mercado laboral. Los efectos del acoso escolar en la víctimas pueden dificultar su capacidad para integrarse y relacionarse; especialmente, si perduran en el tiempo. En estos casos, el problema puede derivar en un deterioro de sus habilidades sociales y de otras relacionadas, como la asertividad, la empatía o la gestión de emociones, como la ira y el miedo.


Asimismo, otros estudios indican que los chicos que sufren acoso escolar también participan menos en clase, se ven obligados en muchos casos a cambiar de centro educativo, y los que sufren niveles crónicos de intimidación durante sus años escolares van confiando cada vez menos en sus propias habilidades académicas, tal como mostró una investigación publicada en Journal of Educational Psychology.



Prevalencia del acoso escolar en España


El estudio de la Universitat de València arroja los siguientes datos:

  • El 16,8 % de los estudiantes ha sido víctima de acoso, al menos, varias veces al mes o más durante los 12 meses previos al estudio. El 51 % de acosados fueron chicos, y el 49 %, chicas.

  • Así como los rumores son el tipo de acoso que más sufren las chicas, las burlas, las amenazas, la agresión física y la destrucción de objetos constituyen el tipo de violencia que más sufren los chicos.

  • Las diferencias por territorio son pequeñas. Las comunidades con mayor acoso escolar son: Asturias, Andalucía, Canarias y Castilla-León.

  • No hay diferencias significativas por tipo de centro (público o privado).


El acoso escolar no solo daña a las víctimas


Collell y Escudé (2014) encontraron que el impacto del acoso escolar es grave en todas las personas implicadas; es decir, tanto para la víctima, como para quien ejerce el acoso y para las otras personas que están situadas en el entorno en el que se produce.


Entre los chicos que agreden a su compañeros se da un alto porcentaje de abandono escolar, ya que su motivación para estudiar suele ser baja, al igual que su autoestima. De hecho, muchos de ellos son víctimas de violencia o lo han sido en el ámbito familiar o escolar. Además, los agresores también muestran impulsividad y dificultades de atención y concentración, todo lo cual repercute en su aprendizaje.


Los compañeros que son testigos del hostigamiento sin intervenir por miedo a convertirse en blanco del acosador o por inhibirse del problema tampoco salen indemnes: tienen sentimientos de culpa, sumisión, indefensión, miedo y falta de empatía, conflicto de emociones, confusión sobre lo que es el éxito social e interiorización de conductas antisociales y delictivas como medio para satisfacer necesidades, entre otros conflictos emocionales y de valores. Los que optan por guardar silencio porque sienten miedo, pierden autoestima, y los que normalizan el acoso pueden convertirse en futuros agresores. En ambos casos, su rendimiento académico quedará, probablemente, afectado.





Fuentes:

El impacto del bullying en el desarrollo integral y aprendizaje desde la perspectiva de los niños y niñas en edad preescolar y escolar

Revista Electrónica Educare, vol. 21, núm. 3, pp. 25-44, 2017

Universidad Nacional. CIDE


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